Se ha encontrado otro motivo científico por el que es
conveniente broncearse a primera hora de la mañana.
Ya sabemos que con el Sol toda precaución es poca, todos los veranos los médicos repiten hasta la
saciedad que debemos tomar el Sol a primera hora de la mañana, ya que
evitaremos una sobre exposición a los Rayos UV procedentes de Sol, pero esta
recomendación también nos vale si acudimos a un Centro de Estética. Según revela
un estudio de la Universidad de Carolina del Norte, esto ocurre porque la proteína
XPA, responsable de reparar los daños sufridos en el ADN a causa de la
radiación de los rayos ultravioleta alcanza su máxima actividad durante la
mañana.
Pero a esa protección de componente genético hay que
ayudarla con la protección que nos brindan las cremas solares.
La piel se daña con la radiación UV, procedente del Sol
tanto los UV-A como los más nocivos UV-B que son más perjudiciales para la
piel, pero tanto los UV-A como los UV-B pueden causar quemaduras, cáncer de
piel o envejecimiento prematuro. Para evitarlo debemos emplear los filtros solares
compuestos entre otros por PABA (ácido
para-amino benzoico), ácido cinámico, ácido sulfónico o alcanfor, que absorben
la radiación UV.
Los distintos porcentajes en las cremas de estas sustancias
determinan el factor de protección de la piel, SPF, siglas de Skin Protection
Factor. Los grados de SFP varían entre el 2 y 50, este grado de protección indica cuanto tiempo más
se puede permanecer expuesto al Sol sin sufrir quemaduras que si no se ha
aplicado la protección Solar. Por ejemplo un FPS o SPF 15 significa que se
puede permanecer al Sol 15 veces más que sin protección. Se estima que una piel
normal puede permanecer al Sol sin peligro unos 20 minutos.
La mayoría de los médicos recomiendan un nivel de protección
solar de 30 o superior. Tampoco superior a 50 ya que no se ha demostrado que
valores superiores ofrezcan una mayor protección.
